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BIENVENIDOS AL PARAISO DEL AYTO DE MONCADA

Pues sí, debe ser un paraíso cuando una persona llega a este municipio y aunque cometa una infracción de Tráfico, ésta quedará impune. No perderá dinero ni puntos, si van aparejados.

¿Y es una cuestión policial? Ni mucho menos, pues aunque esta policía es de las menos valoradas a tenor de lo que representa su ridícula nómina de 1.300 €, la profesionalidad prima por encima de estas y otras cuestiones, y cuando observa una infracción administrativa procede a denunciarla como corresponde.

Pero se topa con que este equipo de Gobierno no ha designado a ninguna persona u organismo para que instruya estos procedimientos administrativos, y ya van finalizando legislatura, habiendo desoído por completo las advertencias de este sindicato así como haciendo oídos sordos a un escrito presentado por registro de entrada de fecha de 27 de Marzo del presente año en relación a esta cuestión.

Por si fuera poco, desde el 1 de junio no existe personal que instruya las denuncias de tráfico debiendo quedar seguramente amontonadas en algún lugar desconocido.

Al/La ciudadano/a de Moncada se le toma el pelo, además de que se le crea indefensión e inseguridad jurídica frente a quien comete todo tipo de infracciones que tiene vía libre.

La triste realidad es que quien viene a estacionar encima de la acera, en doble fila, consume alcohol o sustancias prohibidas al volante, orina en el portal de su casa, monta una fiesta en su piso, inunda de basura las aceras, contamina la zona rural creando múltiples vertederos y un largo etc. Se encuentra con la excelente labor de esta policía que los “pilla” y denuncia como corresponde.

Pero cuando el procedimiento sancionador legalmente establecido no es cumplido por el equipo de Gobierno y la persona no ve su conducta castigada vuelve envalentonada, creyéndose por encima de los demás y es cuando atropella a los niños que salen del colegio por conducir en estado de embriaguez con todos sus puntos en el permiso de conducir o cuando la doble fila se convierte en triple fila, o cuando los perros potencialmente peligrosos campan a sus anchas por los parques y jardines sin control alguno, o cuando la policía pierde su legitimidad y respeto.

Y lo peor de todo es que al parecer a este ayuntamiento y los sindicatos que lo integran les preocupa lo más mínimo.

Al sindicato Sipol sí que le preocupa.

¿Cuánto tiempo mantendrán esta situación favoreciendo a aquellas personas que infringen la ley por encima de las que intentan respetarla?

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